divendres, 23 d’abril del 2010

BE-BY


08:55 No es hoy pero pudo haber sido. Ese día cuando me sentí cáscara de nuez: un poco durilla por fuera, con arrugas y algo seca, pero eso sí con sorpresa.

Estaba incómoda y no podía moverme a gusto en el asiento de atrás del típico taxi, porque en medio de mis piernas había: un paraguas mojado, un bolso, una bolsa y un montón de bolsitas imaginarias llenas de lágrimas que intenté ocultar en mi abrigo al salir de casa.

El abrazo de aquella despedida me quedaba ancho, largo de tiro y un poco pegado de culo. Es que no podía encajarlo ni metiendo estómago. Probablemente el conductor se dio cuenta y por eso me hizo un comentario que me obligó a girar la cabeza y dirigir la mirada justo a un escaparate de la tienda de los chinos, una de las que encuentras por todas partes.

Él estava allí, como sonriendo mientras movía el brazo de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba,como saludando, o mejor dicho despidiéndose y vendiendo su sonrisa de gato feliz en un TODO a CIEN de despedidas... Si se vendiesen, algunos las comprarían. Por sólo un euro te garantizan que con la alegría de la ganga los malos rollos del adiós, no te hacen cmo dirian ellos, ni fu ni fa...

09:20 Mi jefe ya estará resoplando.
Qué le digo, que me he colgado pensando en las ascepciones de la palabra despedida. Solución estúpida porque la que saldrá despedida podría ser yo. Última ascepción posible. Que llego tarde porque tengo que dejar a mi hijo en el cole, excusa diaria ya no reutilizable... Tengo que encontrar algo para generar empatía y evitar la bronca.

-Hola Juan, vas mucho al TODO a cien?

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