Nací de pie, o sea colgada, un 19 de junio, sobre la línea equinoccial, justo en el año de los come flores.
Debe ser por esto que a mis 37 años pruebo a hacerme peinados a estilo beatle, juego a las películas y de vez en cuando, con la cabeza debajo de la ducha, bailo el hip ola hop.
Tengo un pie en el continente y otro en mar abierto, desde hace casi quince años, cuando por amor me decidí a cruzar el océano y dejé a mi otro yo en la habitación de soltera con moqueta.
Hasta aquí, todo bastante normal, un poco superficial quizás, sino fuera porque me encantan los masters. Si no tienes uno no estás en nada, o lo compras, o lo vendes y si no por lo menos te lo inventas para guardarlo en el portátil, ese sitio precioso donde están mi intimidad, mis palabras y mis recuerdos.
Es como una cajita de cositas igual a las que me fabricaba cuando era niña para entre-tenerme sola. Según dice mi gente, hasta los seis años siempre estaba muy ocupada, sería porque no había aprendido todavía a preocuparme…
La preocupación viene después, cuando aprendes las diferencias, aquí ya la cosa cambia. El otro día por ejemplo, mi colega del trabajo se sonrojó cuando le dije que no me molesta para nada que me llamen sudaca, lo tengo asumido, y hasta me gusta le dije, y ella respondió incómoda, bueno, tengo un amigo como tú que es hijo de madre colombiana y padre español y dice que es un panchito…
¿panchito?, vale, pero eso no soy yo, eso es mi hijo…, le dije.
Ahora mismo él está dormido, al mismo tiempo que sus abuelos maternos están despiertos soñando con él.
Este es un efecto del multitasking, que a mí me ha marcado la vida. De los 15 a los 18 un poco de flashdance, algo de guerrilla y el gusanillo de libertad que me provocaba volverme periodista.
A los 20, la fotografía y los guiones, y el primer trabajo de secretaria para los gastos, todo de golpe.
A los 22 sufro una revolución hormonal gracias a la influencia de 5000 jóvenes verdes…que defendían al planeta en Río de Janeiro.
De los 24 a los 27 dejo de repartir el períódico y me voy a buscar otro rollo. Me encuentro conmigo y me dedico al Marketing. Me pierdo.
Vuelvo a mis raíces, me recupero. A los 30 abandono a los míos y me caso con los suyos, y aunque sigo extrañando a los primeros, soy vecina de los segundos.
Ahora, después de mucho, formo y me transforman. Sigo intentando atraparme, girar sobre mi propio eje, gracias a mi coco todo un ejemplo de movimiento de rotación, me he visto obligada ha dejar la translación como sistema de vida.
Será también porque mi corazón ha encontrado algo que hace años perdí en el banco de una estación y que, sin querer se escribe, se escribe y se escribe.
divendres, 23 d’abril del 2010
MIED-IN
Hoy me encuentro mejor que ayer. me acosté acompañada a las 22:00 –cosa rara lo de la hora no lo de la compañía- y esta mañana después de una endoscopia me he tomado dos cafés con leche, un bocadillo con jamoncito serrano y, ...nosé si es por el efecto de la sedación -milagro del siglo xxi-, unos dolorcillos extraños que al parecer me provoca una invasión bacteriana de huésped conocido pero ajeno a las sociedades desarrolladas, están aplacados.
Qué diferencia es sentirse bien, es decir normal a sentirse mal...
todo cambia, todo...la percepción del día, del tiempo, del sueño, de la felicidad. es que ese deje de angustia que enciende las antenas del miedo debería prohibirse porque, básicamente, activa a la duda, madre de todos los embolados cerebrales y bella durmiente enquistada en el bulbo raquídeo gracias a descartes.
Precisamente recuerdo, que eso, lo del enquistamiento de la duda, me ocurrió cuando tenía 15 años. a la duda metódica de descartes me la comí con patatas a la francesa en mi adolescencia y todavía me dura la indigestión. el problema actual es que a mis 38 esta monodósis de racionalismo cuando se activa se mezcla con esa emoción tan primaria y tan exquisitamente exterminadora de la fe...que se llama miedo.
Cómo es posible?
se supone que si actúas con lógica el miedo desaparece, la razón te ofrece las herramientas perfectas para engañar al hipotálamo y reprimiendo lo que no debes sentir... o mejor dicho el miedazo que sientes, debes por principio controlarlo.
No sé bien entonces de qué va este juego, porque cuando estoy asustada, mientras más me digo que no debo tener miedo por miles de razones.. me entra un pánico que en lugar de inhibir en mi el pensamiento, se le agarra cual garrapata soltera, le enciende el piloto automático y le deja ir a toda pastilla en busca de premisas lógicas, ecuaciones binarias y miles de justificaciones falsas por las highways neuronales.
Esta especie de viaje tan empático, me deja kao, pero me es inevitable por cuatro principios lógicos invatibles:
1) PRINCIPIO DE IDENTIDAD:
“cuando tengo miedo pienso y mientras más pienso más miedo tengo”.
(premisa apoyada por aristóteles)
2) PRINCIPIO DEL TERCERO EXCLUIDO:
“puedo tener miedo, pensar, dudar, angustiarme y aumentar mi miedo que no controlo sin aceptar ninguna tercera opinión
(premisa apoyada por leibniz)
3) PRINCIPIO DE CONTRADICCIÓN:
cuando tengo miedo: tengo miedo y no puede ser que no tenga miedo porque lo tengo, así que no me contradigan
(premisa apoyada por leibniz)
4) PRINCIPIO DE EXPLOSIÓN:
va de la mano del principio de contradicción...
si estoy asustada no me contradigan porque sino reviento
cuatro principios que se pueden resumir en el más grande principio lógico de la humanidad también desarrollado por leibniz, el
5) PRINCIPIO DE LA RAZON SUFICIENTE
si tengo miedo es porque algo lo ha provocado, no puedo controlarlo, necesito sacarlo... y si alguien se atreve a dudarlo...
CONTINUARÀ...
BE-BY
08:55 No es hoy pero pudo haber sido. Ese día cuando me sentí cáscara de nuez: un poco durilla por fuera, con arrugas y algo seca, pero eso sí con sorpresa.
Estaba incómoda y no podía moverme a gusto en el asiento de atrás del típico taxi, porque en medio de mis piernas había: un paraguas mojado, un bolso, una bolsa y un montón de bolsitas imaginarias llenas de lágrimas que intenté ocultar en mi abrigo al salir de casa.
El abrazo de aquella despedida me quedaba ancho, largo de tiro y un poco pegado de culo. Es que no podía encajarlo ni metiendo estómago. Probablemente el conductor se dio cuenta y por eso me hizo un comentario que me obligó a girar la cabeza y dirigir la mirada justo a un escaparate de la tienda de los chinos, una de las que encuentras por todas partes.
Él estava allí, como sonriendo mientras movía el brazo de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba,como saludando, o mejor dicho despidiéndose y vendiendo su sonrisa de gato feliz en un TODO a CIEN de despedidas... Si se vendiesen, algunos las comprarían. Por sólo un euro te garantizan que con la alegría de la ganga los malos rollos del adiós, no te hacen cmo dirian ellos, ni fu ni fa...
09:20 Mi jefe ya estará resoplando.
Qué le digo, que me he colgado pensando en las ascepciones de la palabra despedida. Solución estúpida porque la que saldrá despedida podría ser yo. Última ascepción posible. Que llego tarde porque tengo que dejar a mi hijo en el cole, excusa diaria ya no reutilizable... Tengo que encontrar algo para generar empatía y evitar la bronca.
-Hola Juan, vas mucho al TODO a cien?
Estaba incómoda y no podía moverme a gusto en el asiento de atrás del típico taxi, porque en medio de mis piernas había: un paraguas mojado, un bolso, una bolsa y un montón de bolsitas imaginarias llenas de lágrimas que intenté ocultar en mi abrigo al salir de casa.
El abrazo de aquella despedida me quedaba ancho, largo de tiro y un poco pegado de culo. Es que no podía encajarlo ni metiendo estómago. Probablemente el conductor se dio cuenta y por eso me hizo un comentario que me obligó a girar la cabeza y dirigir la mirada justo a un escaparate de la tienda de los chinos, una de las que encuentras por todas partes.
Él estava allí, como sonriendo mientras movía el brazo de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba,como saludando, o mejor dicho despidiéndose y vendiendo su sonrisa de gato feliz en un TODO a CIEN de despedidas... Si se vendiesen, algunos las comprarían. Por sólo un euro te garantizan que con la alegría de la ganga los malos rollos del adiós, no te hacen cmo dirian ellos, ni fu ni fa...
09:20 Mi jefe ya estará resoplando.
Qué le digo, que me he colgado pensando en las ascepciones de la palabra despedida. Solución estúpida porque la que saldrá despedida podría ser yo. Última ascepción posible. Que llego tarde porque tengo que dejar a mi hijo en el cole, excusa diaria ya no reutilizable... Tengo que encontrar algo para generar empatía y evitar la bronca.
-Hola Juan, vas mucho al TODO a cien?
dijous, 8 d’abril del 2010
IN-COFFEE
9:00 Ya en la panadería, las piernas me cosquilleaban por los nervios del retraso, sólo nervios porque de arrepentimiento ninguno. Con decisión me puse a la cola, total 5 minutos más cinco minutos menos...da igual.
La panadera: Leche calentita....jejej
Yo: Siiii, -siempre me pregunta lo mismo mientras yo evito mirarla-.
Qué asco! todo igual que siempre.. hasta que su mirada me atrapó el aliento. No quise girarme, estaba a punto de llorar, su cara se me había pegado ya en el estómago y, a pesar de mi desesperación, el encuentro frontal fue inevitable.
En el momento justo de la salida, su tercer ojo ya me había penetrado el alma. Con la cabeza baja sortée los obstáculos hasta la puerta sin dejar de fijarme en su pantalón verde sucio. Olía a a azufre y pesaba tanto que casi tuve que saltar sobre su sombra para evitar el aplastamiento brutal de su soledad sobre mía. Al el umbral eramos más que amigos de siempre. Sonriendo retrocedí, calentándome las manos con el vaso de poliespán me paré en la acera de enfrente y le mostré directamente mi inquietud. Él, sonriente, con unos dientes casi invisibles se burlaba de su vida y de la mía, mientras entre ellos desaparecía la leche fría porque el café ya había entrado en vena.
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